Mario Zamora y la segunda oportunidad

En política, las crisis suelen abrir espacios que parecían cerrados. Y en Sinaloa, el terremoto político provocado por la denuncia presentada por el gobierno de Estados Unidos contra personajes del círculo cercano del poder morenista está reconfigurando el tablero rumbo al 2027.

Ahí es donde Mario Zamora Gastélum ha decidido volver a aparecer.

El hoy diputado federal entendió rápidamente que el escenario cambió por completo. Lo que hace apenas unos meses parecía un camino prácticamente imposible para la oposición, hoy luce distinto tras los señalamientos que involucran al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, al senador Enrique Inzunza, al alcalde Juan de Dios Gámez Mendívil y a otras personas presuntamente vinculadas con Los Chapitos.

Y si alguien tiene argumentos políticos para intentar capitalizar esta crisis, ese es precisamente Mario Zamora.

Porque buena parte de lo que hoy aparece en las acusaciones estadounidenses coincide con las denuncias y señalamientos que el priista hizo durante la campaña de 2021. En aquel momento, sus advertencias fueron desestimadas, ridiculizadas o archivadas políticamente. Hoy, con el peso de una acusación internacional encima, aquellas denuncias vuelven inevitablemente al debate público.

El punto más delicado es el relacionado con la presunta intervención del grupo criminal para favorecer electoralmente a Morena en la elección donde Rocha Moya derrotó a Zamora. De confirmarse algo de eso, la historia política reciente de Sinaloa tendría que releerse completa.

Nunca se sabrá qué habría ocurrido en una elección sin la sombra del narcotráfico. El “hubiera” no existe. Los resultados fueron los que fueron y Morena gobernó con un dominio político aplastante durante estos años.

Pero en política también importa la narrativa. Y hoy Mario Zamora puede construir una muy poderosa: la del candidato que denunció antes lo que ahora otros apenas empiezan a reconocer.

Por eso no sorprende que ya esté levantando la mano rumbo al 2027.

La pregunta no es si quiere volver a competir. La pregunta es si el PRI todavía tiene la fuerza para convertirlo nuevamente en una candidatura competitiva. Porque una cosa es que Morena atraviese una crisis severa y otra muy distinta es pensar que automáticamente la oposición heredará el descontento ciudadano.

Morena sigue siendo una estructura electoral profundamente sólida en Sinaloa. Incluso golpeado políticamente, el movimiento conserva presencia territorial, narrativa social y figuras con peso propio. Aunque en el camino parecieran haberse debilitado proyectos como los de Inzunza o Juan de Dios Gámez, perfiles como el de Imelda Castro Castro siguen vigentes y con trabajo político acumulado.

Mario Zamora parece apostar a algo más profundo: al desgaste moral del obradorismo sinaloense.

Está intentando posicionarse no solamente como opositor, sino como alguien que “tenía razón”. Y en tiempos de crisis política, ese tipo de reivindicaciones suelen convertirse en combustible electoral.

Falta mucho para el 2027. Demasiado. Pero algo ya cambió en Sinaloa: la sucesión dejó de ser un trámite para Morena y volvió a convertirse en una competencia abierta.

Y en esa nueva partida, Mario Zamora ya se sentó nuevamente a la mesa.

Fuego amigo en Guasave

El fuego amigo (o enemigo) está a todo lo que da en el Ayuntamiento de Guasave y amenaza convertir al gobierno municipal de la Doctora Cecilia Ramírez Montoya desde ya en una especie de circo romano.

La guerra interna y externa es cada vez más evidente, pese a que apenas van cuatro meses y fracción del gobierno de la oriunda de Casa Blanca. Desde el exterior llegan obuses mediáticos claramente alimentados desde adentro de la administración, lo que exhibe la falta de control político o de plano las deslealtades de quienes recibieron la oportunidad de asumir o continuar en el cargo.

No resultaría extraño pensar que muchos de los que lograron sobrevivir la transición política del gobierno de Martín Ahumada al de Cecilia Ramírez tengan su lealtad con el hoy Subsecretario de Salud de Sinaloa, lo que ya genera sospechas de que ahí pudiera estar el origen de las filtraciones de documentos financieros que empiezan a comprometer la marcha del incipiente gobierno guasavense.

Otras sospechas apuntan a un “agarre” muy prematuro entre los funcionarios de mayor peso en el organigrama del Ayuntamiento, léase el Secretario, Feliciano Valle Sandoval, y el Tesorero, Edgar Adair Espinoza Robles. Ambos futureando rumbo al 2027.

Será el sereno pero la alcaldesa requiere poner orden.

¿QUIÉN CONTROLA AL PODER JUDICIAL EN SINALOA?

De nuevo fue tema al más alto nivel el evidente, brusco y grotesco montaje elaborado por la anterior Fiscal de Sinaloa, Sara Bruna Quiñónez Estrada, en torno al crimen de Héctor Melesio Cuén ocurrido el pasado 25 de Julio.

El titular de la FGR, Alejandro Gertz Manero, reiteró este martes en La Mañanera que no tienen dudas de que la versión del intento de robo de la camioneta en una gasolinera de Culiacán, donde habrían baleado a Cuén para después fallecer en una clínica de la capital, se trató de un montaje realizado con la concurrencia de la Fiscalía de Sinaloa, peritos, ministerios públicos e incluso elementos de seguridad.

Lo inconcebible del caso, es que el Fiscal Gertz Manero diga que presentaron toda la evidencia ante un juez federal de Sinaloa quien se negó a judicializar la carpeta de investigación pese a la contundencia de los elementos acreditados para echar por la borda la versión armada por el entonces equipo de Sara Bruna Quiñónez Estrada.

¿Quién controla o manda en el Poder Judicial en Sinaloa como para negarse a darle curso al proceso de investigación de la FGR? Todos los caminos y todas las respuestas conducen al mismo lugar, o quizá a la misma persona.

MADUEÑA, SIN VARA RUMBO A LA REELECCIÓN

El pasado lunes el rector de la UAS, Jesús Madueña Molina, notificó por escrito al Consejo Universitario su decisión de buscar la reelección en el cargo para el período 2025-2029, lo que en este momento luce muy factible.

No se observa nada en el horizonte que pueda trastocar la continuidad de Madueña en la rectoría tras resolverse los conflictos legales que lo persiguieron durante los últimos casi dos años y regresar la estabilidad política a la universidad gracias a los acuerdos establecidos con la federación y localmente con el gobernador Rubén Rocha.

Madueña no ocupa separarse del cargo para enfrentar la elección que, después de décadas, será de nuevo por el voto universal de la comunidad universitaria.

Por cierto, y por temas de género, si alguien más aspira al cargo necesariamente tendrá que ser mujer de acuerdo a lo que marca la nueva Ley Orgánica de la UAS.

Hasta el momento nadie ha levantado la mano y se ve difícil que lo hagan dado que la maquinaria universitaria que les heredó a su muerte el maestro Cuén sigue muy aceitada. A la UAS le viene bien en esta etapa la continuidad de Madueña como rector y por ende que en la universidad sigan soplando vientos de crecimiento, desarrollo y estabilidad.