
Casi dos años tuvieron que pasar para que la calma regresara a la Universidad Autónoma de Sinaloa y que, si no ocurre nada extraordinario en el camino, será coronada con la reelección de Jesús Madueña Molina quien continuaría en el cargo de rector para el período 2025-2029.
Después de meses aciagos donde enfrentó un sinfín de procesos legales y una encarnizada persecución desde el poder político local, las calabazas se acomodaron (como se acomodan generalmente en política, sin hacer muchos gestos) y ahora todo parece planchado para que Madueña siga en el cargo como rector.
Este jueves el Consejo Universitario de la UAS dio luz verde a Jesús Madueña para buscar la reelección; el acuerdo fue en una sesión plagada de expresiones de apoyo para el líder de la institución, con los presentes en su totalidad de pie, coreando su nombre y brindándole una salva de aplausos.
No era para menos, Madueña se erigió, en medio de la lucha, en el principal dique que impidió, al menos por ahora, que el grupo en el poder de Sinaloa se apoderara del control de la universidad y es por ello que transitará sin mayores obstáculos hacia su reelección.
Si le surgiera competencia por ley tendría que ser una mujer pero a cómo está el ambiente dentro de la universidad se ve imposible que eso ocurra.
A fuerza de lucha, de aguante, de capotear el temporal, Jesús Madueña se ganó el derecho a estar un período más al frente de la UAS, período en el que seguramente afianzará su liderazgo para posiblemente trascender a nuevas aventuras en los años por venir.
El rector de la UAS no estuvo sólo en la lucha y se cuentan por miles quienes lo respaldaron hombro a hombro, pero es justo destacar a su equipo de abogados, con especial mención para el Dr. Miltón Ayala Vega, que sin ellos muy posiblemente Madueña no habría librado satisfactoriamente el cúmulo de procesos abiertos en su contra.
Lo dicho, las aguas universitarias regresaron a su cauce y el barco de la UAS navega hacia puerto seguro con Madueña como capitán al timón.
EL RESCATE DE LA VIDA NOCTURNA EN CULIACÁN
El gobernador Rubén Rocha Moya se echó a cuestas la nada sencilla cruzada de recuperar la vida nocturna para los habitantes de Culiacán al cumplirse hace apenas unos días medio año de la nacroguerra que ha cobrado la vida de alrededor de mil personas, ha dejado más de mil 200 desparecidos, miles de vehículos robados, cientos de negocios cerrados, miles de empleos perdidos y cientos de millones de pesos que dejaron de circular en la economía de la capital.
La vida nocturna en Culiacán es un catalizador de la economía que durante meses ha quedado muerto ante el temor de la población de quedar expuestos ante los frecuentes enfrentamientos de las dos facciones del Cártel de Sinaloa que siguen en abierta disputa en el centro de Sinaloa.
Para animar a la población a retomar la vida nocturna se anunció un operativo especial con cientos de elementos y unidades que patrullarán las zonas donde se encuentran los bares y restuarantes que, hasta antes de estallar la narcoguerra, lucían abarrotados sobre todo durante los fines de semana.
La cuerda por dónde camina la iniciativa del gobernador Rocha es muy delgada y más que la buena intención o el deseo, requerirá que efectivamente los operativos disuadan a los grupos criminales y que poco a poco los culichis retomen sus rutinas habituales.
Ya lo dijo la doctora Tere Guerra, el trabajo no es fácil porque el problema es de carácter psicoemocional, con un temor muy enraizado en los culichis que no fácilmente les permitirá en el corto plazo volcarse a la vida nocturna por más que sean los deseos del gobernador Rocha Moya.
LA CRISIS DEL AGUA EN AHOME
En Ahome ya quedó claro que la crisis de agua que impide la operación de una las principales plantas potabilizadoras de Los Mochis es responsabilidad, en gran medida, del módulo de riego Santa Rosa y su directiva encabezada por Mariana Baca.
Muchas explicaciones se han dado en los últimos días ante el justificado y creciente reclamo social por la falta de agua con presión suficiente para uso doméstico, pero ninguna de ella logra desterrar la idea de que fue el manejo irresponsable y desordenado en el módulo en mención lo que provocó este problema.
Es un módulo que consumió ya sus asignaciones de presa y que hoy no tiene los volúmenes comprometidos sus productores; los cultivos están en riesgo y ante el desespero todo indica que están tomando volúmenes que no les corresponden impidiendo que éstos lleguen a la planta potabilizadora.
En toda esta trama quien no ha dicho nada es la CONAGUA, dependencia encargada de entregar el agua para uso agrícola a los módulos y para uso doméstico a las juntas municipales.
Si la CONAGUA está suministrando a JAPAMA el agua para garantizar el uso doméstico y los volúmenes no están llegando a la planta, no hay de otra: se la están robando en el camino con bombas charqueras para destinarla al uso agrícola.
Los involucrados han intentado minimizar o incluso normalizar el problema, mientras miles de usuarios domésticos de Los Mochis claman por tener en sus hogares agua con presión suficiente.
La CONAGUA tendría que salir a aclarar las cosas y a poner orden, incluso si para ello se requiere el uso de la fuerza pública.
Apostarle al tiempo y a hacerse de la vista gorda es apostarle a que se genere una crisis mayores en Ahome.
