En tiempos en los que el campo sinaloense parece caminar cuesta arriba, la decisión de sí realizar la Expo Agro Sinaloa 2026 no sólo es acertada: es necesaria.
Es, incluso, un acto de convicción y de carácter frente a un escenario adverso que combina problemas estructurales del sector agrícola con un clima de inseguridad que aún pesa sobre Culiacán.
Hoy el agro de Sinaloa enfrenta una tormenta perfecta. Dificultades para la comercialización, incertidumbre en los precios de mercado, escasez de apoyos gubernamentales y la ausencia de políticas públicas que verdaderamente incentiven la productividad, tienen al agricultor en una situación límite. A ello se suma la falta de respuestas oportunas desde la federación, que no siempre acompaña al gobierno estatal en los esfuerzos por atender los pendientes históricos del campo.
Bajo ese contexto, la Expo Agro Sinaloa no es un simple evento en el calendario. Es el principal escaparate agrícola del estado y uno de los más importantes del noroeste del país. Cancelarla o posponerla habría sido un mensaje de repliegue, de resignación. Realizarla, en cambio, envía una señal clara: el campo sinaloense sigue de pie.

El anuncio hecho este jueves por el presidente de CAADES, Jesús Rojo Plascencia, de que la Expo Agro Sinaloa 2026 se llevará a cabo los días 25 y 26 de febrero en su sede tradicional de Aguaruto, confirma ese compromiso de los hombres y mujeres del campo por seguir produciendo, innovando y mostrando al país y al mundo el potencial agrícola de Sinaloa, incluso en condiciones complejas.
No es menor el hecho de que el evento se celebre en medio de un ambiente de inseguridad que genera inquietud, particularmente cuando se trata de encuentros de gran magnitud. Sin embargo, también aquí la decisión cobra valor.
El respaldo público del gobernador Rubén Rocha Moya, quien expresó su deseo de que la Expo se realice y comprometió recursos y garantías de seguridad para los asistentes, abona a la certeza y manda un mensaje de corresponsabilidad institucional.

La edición 2026 tendrá, además, un ingrediente simbólico y estratégico: el 30 aniversario de Fundación Produce, organismo clave en la investigación, transferencia de tecnología e innovación agrícola en Sinaloa. Tres décadas de trabajo que han permitido elevar la productividad y modernizar al sector, aun en medio de ciclos económicos y climáticos adversos.
Como cada año, la Expo Agro reunirá a expositores de todo el país, comercializadores, representantes de las principales marcas del sector, semilleras, distribuidoras de fertilizantes, desarrolladores de tecnología de punta, fuentes de financiamiento y actores clave de la cadena productiva. Será, una vez más, el espacio para hacer negocios, abrir mercados y tender puentes que permitan al productor sinaloense colocar sus productos en distintos puntos del mundo.
En Sinaloa, el sector productivo reconoce que el gobierno estatal no ha soltado la mano del campo, aunque también es evidente que muchos de los rezagos requieren un mayor respaldo federal para avanzar con la velocidad que se necesita.

La Expo Agro Sinaloa 2026 va, y va en un momento en el que su realización cobra un valor que trasciende lo económico. Será un punto de encuentro, de ánimo renovado y de reafirmación de que el campo sigue siendo el principal motor de la economía sinaloense. Desde ahora, todo apunta a que será un éxito y, sobre todo, un recordatorio de que incluso en la adversidad, el campo resiste y sigue sembrando futuro.
