Ahome: territorio clave en la batalla política que ya se libra en Sinaloa

La presencia del gobernador Rubén Rocha Moya en Ahome en el incipiente 2026 dista mucho de ser un gesto protocolario. En política nada es casual y menos cuando el calendario ya empieza a marcar el ritmo de la sucesión rumbo al 2027.

Que la primera conferencia Semanera del año se haya realizado desde el salón de Cabildo de este municipio es, en sí misma, una señal.

Ahome es, desde hace años, uno de los municipios más politizados de Sinaloa. No solo por su peso económico y social, sino porque ahí se gestaron y siguen operando proyectos de poder que hoy buscan disputar el control político del estado, ya sea desde Morena o desde la oposición. Es la cuna de un grupo que, con distintas máscaras y coyunturas, ha sobrevivido por más de dos décadas.

Hablamos del bloque político donde han confluido el exgobernador Mario López Valdez y el desaforado alcalde Gerardo Vargas Landeros. Dos figuras distintas, pero unidas por una misma ambición: mantenerse vigentes en la lucha por el poder.

Malova, aunque se mueva públicamente en escenarios sociales, empresariales y deportivos, no convence a nadie —y menos en el tercer piso de Gobierno— de que esté políticamente inmóvil. En Palacio lo ven operando, midiendo, intentando reconstruir un proyecto con miras al 2027. Hay quienes incluso especulan que podría intentar reaparecer en una boleta electoral. Puede sonar descabellado, pero en política hay una máxima que nunca falla: nadie está muerto hasta que muere de verdad.

El caso de Gerardo Vargas Landeros es todavía más complejo. Aunque fue desaforado en mayo de 2025 y enfrenta varios procesos penales que lo han marginado de la escena pública, sigue siendo un actor con peso específico. Tiene grupo, conserva alianzas dentro del morenismo y mantiene la habilidad de tejer acuerdos transversales cuando de disputar el poder se trata.

Su mejor carta de presentación sigue siendo el 2010, cuando junto a Malova rompió con el PRI y protagonizó uno de los movimientos políticos más relevantes de la historia reciente de Sinaloa. Esa historia la conoce perfectamente Rubén Rocha Moya, quien en aquellos años fungía como Coordinador de Asesores del finado ex gobernador Jesús Aguilar Padilla.

Hoy los roles son otros. Rocha es el gobernador, detenta los hilos del poder y los ejerce con firmeza frente a quienes considera adversarios. Pero también sabe que no puede dormirse en los laureles ni fingir que nadie intenta hacerle sombra. La disputa por el poder ya comenzó y Ahome es, claramente, uno de los principales frentes.

No es casual, entonces, que Malova haya vuelto a ser tema central en la primera Semanera del año, encabezada por Rocha precisamente en el mismo Cabildo donde, hace más de dos décadas, inició la ruta política que llevó a López Valdez y a Vargas Landeros hasta la gubernatura.

Los señalamientos de malos manejos financieros en el gobierno malovista, especialmente retenciones no enteradas al fondo de pensiones, volvieron a resonar fuerte en voz del gobernador.

La visita del mandatario también fue un mensaje interno claro: un espaldarazo político al alcalde Antonio Menéndez. El edil sustituto ha demostrado, día con día, que no es ningún improvisado y que la decisión de Rocha de darle la oportunidad no fue un error. 

El proyecto es evidente: fortalecerlo políticamente y, con ello, debilitar a los grupos que —dentro y fuera de la 4T— buscan disputarles el poder.

Ahome se ha convertido, sin exagerar, en el principal laboratorio político de Sinaloa. Y la mejor prueba de su relevancia en el tablero estatal es que el propio gobernador haya decidido acudir para enviar los mensajes, marcar territorio y dejar claro que personalmente está al frente de su equipo de batalla rumbo al 2027.

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